lunes, 18 de julio de 2016

El Escapulario de la Virgen del Carmen


1. No es un amuleto.
No es un amuleto ni una garantía automática de salvación o una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana. “Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados? Yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario”, advertía San Claude de la Colombiere.

2. Era un vestido.
Escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros” y originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros, usado por los monjes en el trabajo. Los carmelitas lo asumieron como muestra de dedicación especial a la Virgen, buscando imitar su entrega a Cristo y el prójimo.

3.- Es un regalo de la Virgen.
Según la tradición, el escapulario, tal como se conoce ahora, fue dado por la misma Virgen María a San Simón Stock el 16 de julio de 1251. La Madre de Dios le dijo: “debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”. Más adelante la Iglesia extendió este escapulario a los laicos.

4. Es un mini hábito.
Es como un hábito carmelita en miniatura que todos los devotos pueden portar como muestra de su consagración a la Virgen. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café. Una se pone sobre el pecho y la otra sobre la espalda y se suele usar bajo la ropa.

5. Es uniforme de servicio.
San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia, decía: "así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios".

6. Tiene tres significados.
El amor y la protección maternal de María, la pertenencia a María y el suave yugo de Cristo que ella nos ayuda a llevar.

7. Es un sacramental.
Es reconocido por la Iglesia como un sacramental. Es decir, un signo que ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. El escapulario no comunica gracias como lo hacen los Sacramentos, sino que dispone al amor del Señor y al arrepentimiento si se recibe con devoción.

8. Puede ser dado a un no católico.
Cierto día le llevaron a San Stock un anciano moribundo, quien al recobrar el conocimiento le dijo al Santo que no era católico, que usaba el escapulario como promesa a sus amigos y que rezaba una Ave María diariamente. Antes de morir recibió el bautismo y la Unción de los enfermos.

9. Fue visto en una aparición de Fátima.
Lucía, la vidente de la Virgen de Fátima reportó que en la última aparición (Octubre de 1917) María se apareció con el hábito carmelita y el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. Asimismo pidió que los que se consagren a ella lo usen como signo de dicha consagración.

10. El escapulario que no se dañó.
El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario y 600 años después, cuando abrieron su tumba, el objeto mariano estaba intacto. Algo similar pasó con San Alfonso María de Ligorio. San Juan Bosco y San Juan Pablo II también lo usaban y San Pedro Claver investía con el Escapulario a los que convertía y preparaba.

11. Cualquiera no lo puede imponer.
La imposición del escapulario se debe hacer preferentemente en comunidad y que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual y de compromiso con la Virgen. El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote y puesto sobre el devoto con la siguiente oración.

"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna".

12. Solo se bendice el primero que recibes.
Cuando se bendice el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores. Los ya gastados, si fueron bendecidos, no se deben echar a la basura, sino que se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.

Autor: Abel Camasca.


viernes, 15 de julio de 2016

Estrella de los mares.


En la oscuridad de la noche los navegantes por los siglos confiaban en las estrellas para orientarse hacia el puerto seguro; la Virgen María es la Estrella del mar y de la evangelización que nos conduce con seguridad al único puerto auténtico y verdadero de salvación.
Los carmelitas, nacidos espiritualmente en el Monte Carmelo a finales del siglo XII y principios del XIII llamaron a la Virgen María, Estrella del Mar, interpretando la visión del profeta Elías de una nubecilla que se alzaba del mar Mediterráneo y regó abundantemente la tierra reseca de Israel después de una larguísima sequía, anunciada por el mismo profeta, y viendo en ella a la Virgen María que regó con la lluvia de su Hijo Jesús a un mundo reseco por el pecado.
En el siglo IX ya hay constancia de la existencia del bellísimo himno del Ave stella maris y un siglo después San Bernardo (1090-1153) compuso un breve y hermoso poema: de invocación a la Virgen María, estrella del mar:
<<Si se levantan los vientos de lamentación y te arrastra hacia el acantilado de la desesperación… mira a la Estrella, invoca a María. Si están a punto de ahogarte las olas de la soberbia, la ambición, la envidia, la rivalidad… mira a la Estrella, invoca a María>>

En el himno SALVE ESTRELLA DEL MAR encontramos entre otras estas invocaciones:
Desata las ataduras a los reos,/
da luz a los ciegos/
aleja nuestros males/
impetranos todo bien./
Muestra que eres madre/
por ti reciba las preces/
quien por madre re - eligiera./
Virgen singular/
Virgen la más mansa/
líbranos de toda culpa/
haznos mansos y puros”.

Y hoy la Estrella de los mares es cantada por miles de marinos en la Salve marinera, procedente de un fragmento de la zarzuela El Molinero de Subiza, estrenada en Madrid en 1870, que, tras algunas adaptaciones fue declarada reglamentaria en la Armada, por Orden Ministerial el 16 de noviembre de 1942. Desde entonces las gentes de mar adentro y fuera de la Armada la han cantado en múltiples ocasiones, especialmente el 16 de julio de cada año, fiesta de la Virgen del Carmen, la Virgen Marinera. Este día en la Escuela Naval desde hace más de medio siglo ha sido una tradición y con esta bella y sonora canción honran gozosamente a la Virgen del Carmen, su Patrona y le elevan una oración que la Virgen, toda ternura y amor, escucha y acoge maternalmente. Dice así:

Salve estrella de los mares
De los mares iris de eterna aventura.
¡Salve! Oh! Fénix de hermosura
Madre del Divino Amor.
De tu pueblo a los pesares
Tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
Y hasta Ti hasta Ti nuestro clamor.
Salve, Salve,
 Estrella de los mares, Salve,
 Estrella de los mares.
 Sí, fervoroso llegue al cielo
Y hasta Ti y hasta Ti nuestro clamor
Salve, salve,
Estrella de los mares,
Estrella de los mares,

Salve, salve, salve.

Autor: P. Roman Llamas OCD




Este post esta dedicado a Militos y a Julio.

miércoles, 29 de junio de 2016

Tres armas del Corazón de Jesús para la lucha espiritual.


1 Simplicidad de intención recta y pura.
2 Obediencia a los superiores o a la regla.
3 La Cruz.
“Solo el corazón humilde puede entrar en el Sagrado Corazón de Jesús, conversar con Él, amarle y ser amado de Él”. Santa Margarita María de Alacoque.


Santa Margarita María de Alacoque, la vidente del Sagrado Corazón de Jesús, recibió del Señor “tres armas” para la lucha espiritual en este mundo y finalmente alcanzar la propia purificación y transformación.
Primera arma
Santa Margarita confesó que nada le era más doloroso que ver a Jesús incómodo por alguna falta que ella había cometido. Cierto día Jesús le dijo: “Sabed que soy un Maestro santo, y enseño la santidad. Soy puro, y no puedo sufrir la más pequeña mancha. Por lo tanto, es preciso que andes en mi presencia con simplicidad de corazón en intención recta y pura”.
“Pues no puedo sufrir el menor desvío, y te daré a conocer que si el exceso de mi amor me ha movido a ser tu Maestro para enseñarte y formarte en mi manera y según mis designios, no puedo soportar las almas tibias y cobardes, y que si soy manso para sufrir tus flaquezas, no seré menos severo y exacto en corregir tus infidelidades”.
Segunda arma
Jesús reprendía severamente a Santa Margarita por sus faltas a la obediencia a sus superiores o a su regla.
Una vez, al corregirla le dijo: “Yo rechazo todo eso como fruto corrompido por el propio querer, el cual en un alma religiosa me causa horror, y me gustaría más verla gozando de todas sus pequeñas comodidades por obediencia, que martirizándose con austeridades y ayunos por voluntad propia".
En otra ocasión Cristo le reveló la acción del demonio con los indisciplinados. “Oye hija mía, no creas a la ligera todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás está rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes".
Tercera arma
Un día la Santa vio una gran cruz cubierta de flores y Jesucristo le manifestó que “poco a poco irán cayendo esas flores, y solo te quedarán las espinas, ocultas ahora a causa de tu flaqueza, las cuales te harán sentir tan vivamente sus punzadas, que tendrás necesidad de toda la fuerza de mi amor para soportar el sufrimiento”.
Más adelante, la Santa llegaría a decirle: “Nada quiero sino tu Amor y tu Cruz, y esto me basta para ser Buena Religiosa, que es lo que deseo”.
Estas armas espirituales permitieron que la Santa fuera creciendo en santidad y que poco a poco Jesucristo le revelara algunos deseos de su corazón.
En sus escritos, ella dejaría como legado el siguiente mensaje: “Solo el corazón humilde puede entrar en el Sagrado Corazón de Jesús, conversar con Él, amarle y ser amado de Él”.

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