miércoles, 8 de diciembre de 2010

Me gusto esta entrada de Rafael.




“¡Oh María Madre!, Madre nuestra,
por tu Concepción Inmaculada presérvanos de culpa,
por ti sea santa nuestra vida, bendita nuestra muerte
y perpetuo nuestro reinar en el cielo.”
P. Luis Martín.

Hoy leí un blog al que llegue porque Rafael dejó su comentario en el blog de Mrs Wells, es un bello blog, pero lo que más me llamó la atención, fue el comentario que hizo rogerius, del cual no voy a poner su enlace en protesta de lo que dijo a la entrada de Rafael.

Rafael subió un post hace tiempo, dedicado a un bebe abortado al cual le puso nombre, y describió lo que podría haber sido su vida si su madre no le hubiese abortado.

Esta es una parte que transcribo de lo que dijo rogerius:

“El aborto no es una obligación. Que decida la gestante; sin intromisiones legales ni morales, sin coacciones ni prejuicios.

El nasciturus del que habla no tenía nombre ni podía tenerlo. No era ni podía ser, una persona. Fue la gestante —que no madre—, quien decidió interrumpir SU embarazo. Razones tendría.

Lo suyo, Sr. Hidalgo, es propaganda, puritita falacia.”

A este Señor no le guardo ningún tipo de rencor ni nada por el estilo, solamente me deja pensando “pobre mundo por eso nunca progresa” es decir con estos “amigos” para que queremos enemigos, por algo Dios no lo hizo mujer.

Perdón si herí la susceptibilidad de alguien pero un árbol de manzanas produce manzanas, bueno por ahí va la cosa.

Escribí esto porque es el día de la Inmaculada Concepción, de nuestra hermosísima Madre la Virgen María y que a ella se le festeja el día de hoy porque empezó a ser NASCITURUS.
(Según el diccionario: NASCITURUS es el ser humano concebido, aún no nacido, al que el ordenamiento jurídico considera como tal, siempre que posteriormente nazca con forma humana y viva veinticuatro horas desprendido del claustro materno)

Le debí haber puesto a la entrada: ¡Nasciturus de la Virgen María!

domingo, 5 de diciembre de 2010

Oración por la vida a la Virgen de Guadalupe.


Oh María, Madre de Jesús y Madre de la Vida,
Te honramos como Nuestra Señora de Guadalupe.

Gracias por mostrarnos a tu Hijo
El único Salvador y esperanza del mundo.

Renueva nuestra esperanza en Él.
Que tengamos el valor de decir Sí a la vida,
Y que defendamos a aquellos niños
que están en peligro de ser abortados.

Danos tu compasión
para llegar a aquellos que están tentados a abortar,
y a aquellos que sufren por pasados abortos.

Condúcenos al día en que el aborto
Sea un triste capítulo de nuestra historia del pasado.

Mantennos cerca de Jesús,Vida del Mundo,
Quien es Señor por siempre y para siempre. Amén.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Oración a favor de la vida humana naciente.

"Señor Jesús, que fielmente visitas y colmas con tu Presencia la Iglesia y la historia de los hombres; que en el admirable Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre nos haces partícipes de la Vida divina y nos haces pregustar la alegría de la Vida eterna; te adoramos y te bendecimos.

Postrados ante Ti, fuente y amante de la vida realmente presente y vivo entre nosotros, te suplicamos.

Despierta en nosotros el respeto por toda vida humana naciente, haciéndonos capaces de apreciar en el fruto del vientre materno la admirable obra del Creador, dispón nuestros corazones a la generosa acogida de todo niño ante la vida.

Bendice a las familias, santifica la unión de los esposos, haz fecundo su amor.

Acompaña con la luz de tu Espíritu las decisiones de las asambleas legislativas, para que los pueblos y las naciones reconozcan y respeten la sacralidad de la vida, de toda vida humana.

Guía la obra de los científicos y médicos, para que el progreso contribuya al bien integral de la persona y ninguno padezca supresión e injusticia.

Obsequia caridad creativa a los administradores y economistas, para que sepan intuir y promover condiciones suficientes para que las jóvenes familias puedan serenamente abrirse al nacimiento de nuevos hijos.

Consuela a las parejas de esposos que sufren a causa de la imposibilidad de tener hijos, y en tu bondad provee.

Educa a todos a cuidar a niños huérfanos abandonados, para que puedan experimentar el calor de tu Caridad, el consuelo de tu Corazón divino.

Con María, tu Madre, la gran creyente, en cuyo vientre has asumido nuestra naturaleza humana, esperamos de Ti, nuestro único verdadero Bien y Salvador, la fuerza de amar y servir a la vida, en espera de vivir siempre en Ti, en la comunión de la Santa Trinidad” Amén.

Benedicto XVI
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