bajo tu hermoso manto protector,
Madre de Dios, acógeme en tu seno,
y cantare tus glorias con fervor,
te prometí, te prometí, la vida mía,
fiel permaneceré, tuyo soy ¡Oh María!
Blanca flor del Carmelo,
y de en racimo celeste claridad,
puro prodigio al ser a una
Madre de Dios y Virgen fecunda.
