Una civilización se funda ante todo en la sustancia; primeramente es, en el hombre, el ciego deseo de un cierto calor.
Luego, el hombre, de error en error, encuentra el camino que lleva al fuego.
Este es sin duda el por qué, amigo mío, tengo semejante necesidad de tu amistad.
Tengo sed de un amigo que, por encima de los litigios de la razón, respete en mí al peregrino que va hacia ese resplandor.
Tengo necesidad de gustar algunas veces, por adelantado, del calor prometido y de descansar, un poco al margen de mí mismo, en esa meta que será nuestra.
Autor: Antoine de Saint-Exupéry “Carta a un rehén”
