miércoles, 27 de octubre de 2010

Testimonio de vida. *

Cuando Kate y David Ogg, una pareja de australianos, eligieron los nombres para sus mellizos, no imaginaron lo que les depararía el destino. El parto se precipitó y a las veintisiete semanas de gestación, Kate tuvo que internarse de urgencia. Emily nació saludable, pero la situación se complicó con Jamie –que apenas pesaba un kilo–. Tenía graves dificultades: no respiraba. Lo intentaron todo… Durante veinte minutos el equipo médico le aplicó al bebé las técnicas de reanimación, pero no lograron que su corazón volviera a latir. “Hemos perdido a Jamie, lo siento”, le dijo el médico jefe a Kate y le entregó a su bebé envuelto en una manta para que le diera el primer y último abrazo. Ella se retiró la bata del hospital y acurrucó a Jamie en un hueco entre su pecho desnudo y su brazo. El papá también acercó su pecho contra el bebé y se fundió en un abrazo con su mujer. “Es el peor sentimiento que uno puede vivir”, comentó poco después David en el programa televisivo Today Tonight, de Australia. Jamie estaba inmóvil.

Los tres estaban en contacto piel a piel, y casi instintivamente sus padres comenzaron a hablarle. Le dijeron qué nombre habían elegido para él, que tenía una hermanita –también recién nacida– y le contaron las cosas que hubiesen querido compartir con él. Le dijeron que lo amaban y que no querían que se fuera. De repente el bebé suspiró, pero los médicos dijeron que sólo eran actos reflejos. Durante dos horas, los Ogg estuvieron acariciando y hablándole al bebé, como si algo los impulsara a seguir haciéndolo, hasta que un jadeo sorprendió a la mamá. “Sentí que se movía como si estuviese asustado, y entonces empezó a jadear más y más regularmente. Pensé: ¡Oh, Dios mío! ¿Qué está pasando? Poco tiempo después, abrió las ojos. Fue un milagro”, asegura Kate, quien junto a su marido es muy creyente, y no deja de dar gracias a Dios por la vida de su hijo. “Todavía está vivo”, se animó a decir Kate, y de inmediato el bebé le agarró el dedo, abrió sus ojos y movió la cabeza de lado a lado.

La madre insistía diciéndole al médico que su hijo estaba respirando, pero éste seguía respondiendo que eran actos reflejos, que era imposible que siguiera vivo. Entonces Kate con su dedo puso un poco de calostro sobre los labios de Jamie, quien comenzó a respirar regularmente. “En ese momento, el médico regresó. Se colocó un estetoscopio, escuchó los latidos de Jamie y moviendo rotundamente la cabeza repitió: ¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer!”, contó la madre durante una entrevista televisiva en la cual mostró a Jamie, de seis meses, totalmente saludable. Dos horas después de haberlo declarado muerto, Jamie respiraba normalmente. “Por suerte tengo una mujer muy fuerte e inteligente. Hizo lo que hizo, instintivamente. Si ella no hubiera hecho eso, probablemente Jamie no estaría vivo”, señaló David. El parto, muerte y reanimación del bebé quedaron registrados en imágenes grabadas por las enfermeras y el papá de Jamie. Se ve claramente la angustia de los padres y luego su alegría cuando el bebé vuelve a respirar.

BUSCANDO UNA EXPLICACION.
En Australia se habla de milagro. Por su parte, los Ogg ponderan el método “Canguro”, que hace referencia al modo en el que las hembras de dicha especie llevan a su cría dentro de la bolsa marsupial para que continúe con su crecimiento fuera del útero. Dicen que el contacto piel a piel entre la mamá y el bebé resulta ser muy efectivo y de vital importancia en los recién nacidos prematuros. ¿Fue realmente un milagro o existe una razón médica para explicar este fenómeno? “En los recién nacidos prematuros tan extremos como este caso, es frecuente que los médicos –por algunos minutos– no puedan auscultar los latidos del corazón. No es un milagro, esta es una situación relativamente frecuente. Por tal motivo, en las maternidades se espera un tiempo prudencial, que dependerá de la edad gestacional del bebé, antes de dar por muerto a un recién nacido prematuro”, explica el Dr. Miguel Larguía, jefe de neonatología de la Maternidad Sardá al ser consultado por Para Ti. “El hecho de que la mamá haya mantenido tanto tiempo al bebé sobre el pecho desnudo, hizo que pudiera conservar la temperatura y que por sus propios medios volviera a iniciar la respiración. No llegó a enfriarse porque estaba en brazos de su madre. Seguramente si ese bebé hubiese sido trasladado a la morgue de la clínica, no hubiera sobrevivido. Este fenómeno se da con mucha frecuencia en prematuros extremos, de 23 a 27 semanas de gestación”, señala Larguía.
Hoy, Jamie es un bebé saludable de seis meses. Si permaneció tanto tiempo sin respirar, ¿por qué no sufrió secuelas debido a la falta de oxígeno? “La tolerancia a la asfixia es muy diferente en un bebé prematuro que en un recién nacido a término. Estas cuestiones pasan todo el tiempo”, responde el especialista.

CONTACTO PIEL A PIEL.
Desde UNICEF, donde hacen campañas para dar información a mamás de bebés nacidos antes de tiempo, destacan el valor y la importancia del contacto piel a piel entre madre e hijo. “Sin duda, las caricias y el hecho de tenerlo sobre su pecho desnudo, contribuyó a que este bebé volviera a respirar. Nosotros en la maternidad realizamos la técnica llamada copap que es, precisamente, el contacto piel a piel. Cuando el bebé prematuro ya puede regular la temperatura y está estable, lo sacamos transitoriamente de la incubadora para que esté piel a piel con su mamá. Esto es muy reconfortante para los dos, una técnica muy recomendable que nada tiene que ver con el método ‘Canguro’, que nació en Colombia”, asegura Larguía.

Este método consiste en mantener al recién nacido de bajo peso, apenas vestido y recostado sobre el tórax de la mamá, en posición vertical decúbito prono (como una rana) en contacto directo con la piel. Fue implementada en 1979 por los doctores Héctor Martínez Gómez y, más tarde, por Luis Navarrete Pérez. En 1993 se creó el Programa Madre Canguro ISS-World Lab en la Clínica del Niño de Bogotá, Colombia. “Este método se aplicó en Colombia, en lugares donde no tenían incubadora. Era un recurso válido colocar a los bebés en bolsas, en brazos de sus madres para lograr que sobrevivieran sin tecnología. Pero aplicar este sistema en bebés prematuros, que deben estar asistidos sí o sí en una incubadora, es un despropósito. Distinto es cuando el bebé está estabilizado y se lo saca momentáneamente de la incubadora para recibir el contacto piel a piel con la mamá. El contacto piel a piel se debe hacer. Es un derecho de los padres y los bebés”, concluye Larguía.

* Este testimonio lo encontré en las noticias de yahoo.

viernes, 22 de octubre de 2010

Los hombres y el aborto


Existen lamentablemente legislaciones en las que el hombre no puede proteger al hijo que ha engendrado, porque es un "derecho" de la mujer decidir sobre su cuerpo.


El Dr. Alberto Iglesias opina sobre esto:
"Ocurre muchas veces que el hombre oculta que la mujer se practicó un aborto en contra de la voluntad de él. Por supuesto, esto tiene una repercusión en la relación del hombre y la mujer. Y, en muchos casos, la relación llega a romperse al no poder él seguir teniendo confianza en una mujer que fue capaz de matar a su hijo a espaldas de él o contra su voluntad.

Todo esto le crea al hombre síntomas de depresión y ansiedad, sobre todo por no haber podido salvar la vida de su hijo. Con el tratamiento de psicoterapia se puede llegar a cerrar la herida, pero siempre va a quedar la cicatriz. O sea, el recuerdo de lo que para él resultó ser una tragedia en vez de una gran alegría, lo que hubiera sido posible si hubiera tenido a su hijo.

Frecuentemente, el hombre piensa cómo habría sido su hijo, especialmente cuando ve niños a su alrededor. Todo esto le puede crear, consciente o inconscientemente, reacciones de rechazo hacia las mujeres y una gran desconfianza, pues teme volver a vivir la situación que tanto le traumatizó. Esto podría desencadenar un mecanismo psicológico que le podría llevar de la impotencia sexual a la promiscuidad, pues al no sentir confianza en las mujeres, ni consideración ni respeto, las usa para saciar sus instintos físicos.

A veces, el hombre se identifica con el hijo que le mataron, con la diferencia de que él sí se podría haber defendido, cosa que su hijo no pudo hacer y él tampoco lo pudo defender. A veces, al hacer consciente esta experiencia, siente una gran conmoción y llora, pues está reviviendo aquellos momentos que jamás podrá olvidar"

Nota: El Dr. Iglesias es psiquiatra y reside en Miami, Florida, U.S.A.




miércoles, 20 de octubre de 2010

Oración por los bebes abortados

Por el Padre Frank A. Pavone

Una de las preguntas que más me hacen es ¿qué pasa con los bebés abortados? ¿Van al cielo? ¿Debemos rezar por ellos?

El papa Juan Pablo II en el Evangelio de la Vida, se dirige directamente a quienes han tenido un aborto y les dice: “Podéis confiar con esperanza a vuestro hijo a este mismo Padre y a su misericordia.” (Evangelium Vitae, 99)

En otras palabras, el niño sigue viviendo y la madre sigue ocupándose de él “confiándoselo” al Padre. Dios se ocupa de los niños que ha creado, incluyendo aquellos que han sido asesinados. Por lo tanto, encomendemos estos niños a El “con esperanza.”

Esta “esperanza” reconoce que Dios quiere que todos se salven. Salva a distintas personas de distintas maneras. La forma ordinaria en que lo hace es a través del sacramento del bautismo, que nos da la vida nueva necesaria para poder alcanzar el cielo. Sin embargo, si una persona no puede ser bautizada sin que medie culpa propia, eso no significa que Dios no le pueda dar una vida nueva a través de otros medios. No sabemos con precisión como lo hace. No nos ha dado la respuesta a cada pregunta. Pero nos asegura y de hecho nos ordena que confiemos en su misericordia, y que encomendemos a todos, incluyendo los niños abortados, a su misericordia.

La Comisión Teológica Internacional, un cuerpo asesor del Vaticano, emitió en abril del 2007 un documento titulado “La esperanza de la salvación para los niños que mueren sin bautismo.” El papa Benedicto XVI autorizó su publicación. Este documento destaca los “fundamentos de la esperanza que los niños que mueren sin ser bautizados se salven y disfruten de la visión beatífica.” El documento recuerda el amor especial de Cristo por “los más pequeños,” y reconoce que la preocupación por el destino de los niños que no han sido bautizados se agudiza en una época en la que hay tantas víctimas del aborto. De hecho, el documento señala la solidaridad con Cristo de aquellos niños, nacidos y por nacer, que son víctimas de la violencia, quienes como los santos inocentes asesinados por Herodes se encuentran en peligro a causa del “miedo y el egoísmo ajenos.”

Después de establecer estos puntos, el documento agrega que “destacamos que estas son razones para una esperanza fundada en la oración y no constituyen la base de un conocimiento cierto.”

Por lo tanto, debemos confiar y rezar.

El mes de noviembre, dedicado a los fieles difuntos, es un tiempo oportuno para intensificar nuestras oraciones por todos los niños que han sido abortados. De hecho, de la misma manera que pedimos una intención de misa por un pariente fallecido, podemos pedir una intención de misa cuando ese pariente ha muerto por un aborto. Muchos de estos niños han recibido nombres. Se puede dar su nombre cuando se pide la intención, sin necesidad de aclarar que han muerto por un aborto.

“Señor, dales descanso eterno a todos los niños abortados y permíteles que corran y jueguen en los jardines del cielo.”

Fr. Frank Pavone

Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

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