jueves, 9 de diciembre de 2010

Fiesta de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

"Confidente de la Dulce Señora del Tepeyac"
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin es Juan Dieguito el vidente de la Virgen de Guadalupe.




(Misa de canonización del Beato Juan Diego 31 de Julio de 2002)

"El Beato Juan Diego, que en 1990 Vuestra Santidad llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac» (L'Osservatore Romano, 7-8 maggio 1990, p. 5), según una tradición bien documentada nació en 1474 en Cuauhtitlán, entonces reino de Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas.Se llamaba Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba «Águila que habla», o «El que habla con un águila».

Ya adulto y padre de familia, atraído por la doctrina de los PP. Franciscanos llegados a México en 1524, recibió el bautismo junto con su esposa María Lucía. Celebrado el matrimonio cristiano, vivió castamente hasta la muerte de su esposa, fallecida en 1529. Hombre de fe, fue coherente con sus obligaciones bautismales, nutriendo regularmente su unión con Dios mediante la eucaristía y el estudio del catecismo.

El 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios». La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al Obispo capitalino el franciscano Juan de Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese. Al día siguiente, domingo, Juan Diego volvió a encontrar al Prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación del prodigio.

El 12 de diciembre, martes, mientras el Beato se dirigía de nuevo a la Ciudad, la Virgen se le volvió a presentar y le consoló, invitándole a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella. No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar, Juan Diego encontró unas flores muy hermosas. Una vez recogidas las colocó en su «tilma» y se las llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas al Sr. Obispo como prueba de veracidad. Una vez ante el obispo el Beato abrió su «tilma» y dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.

El Beato, movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de Dios, dejó los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del Obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo». Su preocupación era la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitaban el pequeño oratorio, hoy transformado en este grandioso templo, símbolo elocuente de la devoción mariana de los mexicanos a la Virgen de Guadalupe.

En espíritu de pobreza y de vida humilde Juan Diego recorrió el camino de la santidad, dedicando mucho de su tiempo a la oración, a la contemplación y a la penitencia. Dócil a la autoridad eclesiástica, tres veces por semana recibía la Santísima Eucaristía.
En la homilía que Vuestra Santidad pronunció el 6 de mayo de 1990 en este Santuario, indicó cómo «las noticias que de él nos han llegado elogian sus virtudes cristianas: su fe simple [...], su confianza en Dios y en la Virgen; su caridad, su coherencia moral, su desprendimiento y su pobreza evangélica. Llevando una vida de eremita, aquí cerca de Tepeyac, fue ejemplo de humildad» (Ibídem).

Juan Diego, laico fiel a la gracia divina, gozó de tan alta estima entre sus contemporáneos que éstos acostumbraban decir a sus hijos: «Que Dios os haga como Juan Diego».

Circundado de una sólida fama de santidad, murió en 1548.
Su memoria, siempre unida al hecho de la aparición de la Virgen de Guadalupe, ha atravesado los siglos, alcanzando la entera América, Europa y Asia.

El 9 de abril de 1990, ante Vuestra Santidad fue promulgado en Roma el decreto «de vitae sanctitate et de cultu ab immemorabili tempore Servo Dei Ioanni Didaco praestito».

El 6 de mayo sucesivo, en esta Basílica, Vuestra Santidad presidió la solemne celebración en honor de Juan Diego, decorado con el título de Beato.

Precisamente en aquellos días, en esta misma arquidiócesis de Ciudad de México, tuvo lugar un milagro por intercesión de Juan Diego. Con él se abrió la puerta que ha conducido a la actual celebración, que el pueblo mexicano y toda la Iglesia viven en la alegría y la gratitud al Señor y a María por haber puesto en nuestro camino al Beato Juan Diego, que según las palabras de Vuestra Santidad, «representa todos los indígenas que reconocieron el evangelio de Jesús» (Ibídem).

Beatísimo Padre, la canonización de Juan Diego es un don extraordinario no sólo para la Iglesia en México, sino para todo el Pueblo de Dios."

Fuente: Biblioteca Vaticana.

11 comentarios:

  1. que maravilla de historia María. Desconocía totalmente a este beato. Muchas gracias por ponerla. Un beso ¡¡¡

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  2. ¡Hola Kari!
    San Juan Diego, es Juan Dieguito, al que se le apareció la virgen de Guadalupe. Pero es más conocido como Juan Dieguito y estas palabras de la entrada las dijo el Cardenal José Saraiva Martinez, que era el entonces prefecto para la causa de los Santos el día de la Canonización de Juan Diego en la Basilica de Guadalupe en la Cd. de México y que fue motivo de la cuarta venida se Su Santida Juan Pablo II que de Dios Goce. Gracias Kari.

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  3. Muchas gracias María por haber traido la historia del Beato Juan Diego, ¡es tan hermosa!, ¿Te imaginas cuando vío la imagen de la Virgen en su tilma , que sentiría?.
    Un beso María y muchisimas gracias, me encanto el post!!!

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  4. ¡Hola Visi!
    Juan Diego no solamente es Beato es Santo canonizado.
    A él fue a quien la Sma. Virgen le dijo: "¿Que te aflije; acaso no estoy yo aquí que soy tu madre, acaso no estas en el cruce de mis manos?" Me pone la piel chinita que hermosa mi Madre, y el también le dice cosas bonitas, le dice:"Niña hermosa, la más pequeña de mis hijas" Bueno es un diálogo impregnado de amor.
    Besos.

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  5. María del Rayo espero lea mi mensajito. Quisiera agradecerle su visita, con ello he conocido su espacio y acrecentado el número de blogs que leo, no suelo comentar diaramente pero sí con cierta regularidad. Efectivamente soy salvadoreño y mi blogcito podríamos decir que se edita desde este terruñito. Veo en su perfil que usted es mexicana, creo que tenemos muchas cosas en común, los salvadoreños somos de origen pipil en gran mayoría,una etnia que viene de los aztecas y las otras tribus precolombinas, presentes en mi país, eran descendientes de los mayas. Somos latinoamericanos, hablamos español y una cosa más, tenemos a la misma advocación de María como patrona de Nuestro Continente, Nuestra Señora de Guadalupe.

    De hecho como ya pudo ver a un ladito de nuestro blog, hemos puesto la imagen de la Virgencita de Guadalupe, pues la consideramos patrona de nuestro blog.Bueno ya hablé bastante, espero no haberla aburrido. Estará desde ahora,de modo particular,en mis oraciones.

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  6. Cuando la Virgen eligió a Juan diego, bien sabía lo que hacía.

    María te he dejado un premio, que no sé si ya tendrás, en mi blog
    //oracionypoesia.blogspot.com/

    Espero ue lo recojas cuando puedas.
    un beso grande

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  7. GRACIAS hermosa historia gracias mil gracias que Dios te bendiga unidas en oración y un abrazo fuerte prono te escribo

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  8. ¡Gracias Mili!
    Y creeme que lo aprecio mucho.

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  9. CREO QUE LOLA FLORES CANTABA UNA CANCIÓN QUE ALUDÍA A JUAN DIEGO.
    ES UNA HISTORIA MUY HERMOSA, SALUDOS DE AMISTAD QUERIDA MARIA

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  10. Hola. Me encanta la vida de los santos. ¡Viva México! Gracias.

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Gracias por sus comentarios, para mi son muy importantes.

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