viernes, 15 de junio de 2012

Gran Promesa del Sagrado Corazón de Jesús.




Entre las muchas y ricas promesas que Jesucristo hizo a los que fuesen devotos de su Sagrado Corazón, siempre ha llamado la atención la que hizo a los que comulgasen en honra suya nueve primeros viernes de mes seguidos. Es tal, que todos la conocen con el nombre de la Gran Promesa.


La Devoción al Corazón divino de Jesucristo se empezó a practicar, en su esencia, ya en los principios de la iglesia, pues los Santos tuvieron muy presente, al honrar a Jesucristo, que había manifestado su Corazón, símbolo de su amor en momentos augustos. Con todo, esta devoción, en su forma actual, se debe a las revelaciones que el mismo Jesucristo hizo a Santa Margarita María (1649-1690), sobre todo cuando el 16 de junio de 1657, descubriéndole su Corazón, le dijo: «He aquí este Corazón que ha amado tanto a los hombres, que no ha omitido nada hasta agotarse y consumirse para manifestarles su amor, y por todo reconocimiento, no recibe de la mayor parte más que ingratitudes, desprecios, irreverencias y tibiezas que tienen para mí en este sacramento de amor. »


Entonces fue cuando Jesús dio a su servidora el encargo de que se tributase culto a su Corazón y la misión de enriquecer al mundo entero con los tesoros de esta devoción santificadora. El objeto y el fin de esta devoción es honrar al Corazón adorable de Jesucristo, como símbolo del amor de un Dios para nosotros; y la vista de este Sagrado Corazón, abrasado de amor por los hombres, y al mismo tiempo despreciado de estos, nos ha de mover a amarle nosotros y a reparar la ingratitud de que es objeto.


Entre las prácticas que comprende esta devoción, conformes con el fin de la misma, sobresale la de la Comunión de los nueve primeros viernes de mes seguidos, para conseguir además la gracia de la penitencia final, según promesa hecha por el mismo Sagrado Corazón a Santa Margarita María, para todos los fieles.

He aquí la promesa:


Un viernes, durante la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su devota: «Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos la gracia final de la penitencia; no morirán en pecado ni sin recibir los sacramentos, y mi divino Corazón les será asilo seguro en aquel último momento. »


Lo que es necesario hacer para obtener esta gracia:


Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos en gracia de Dios, con intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús.



5 comentarios:

  1. Me encanta tu entrada María, pues hay muchas personas que ignoran esto. Fijaté que yo no tenia muy claro como era hasta que nuestro Bruce no me lo explico. Me alegro ver que tú también lo haces y lo enseñas a los que sabemos menos.
    Besitos guapa, te quiero.

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  2. Tienes un premio en mi blog en gratitud por este blog evangelizador. http://pequesypecas.blogspot.com.es/p/pasando-el-testigo-directorio-de-blogs.html
    UN abrazo.

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  3. María es un placer haber vuelto por su espacio y poder apreciar esta fabulosa información feliz fin de semana
    Saludos desde…
    Abstracción textos y Reflexión

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  4. Gracias María, por dar testimonio del Sagrado Corazón de Jesús, gracias por evangelizar, gracias por incrementar nuestra Fe,... gracias por ser esa luz que en ocasiones nos guía hacia Él. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
    http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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  5. Espero que hayas hecho esta práctica de los 9 primeros viernes, así nos vemos en el Cielo seguro.
    Yo ya la hice.

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Gracias por sus comentarios, para mi son muy importantes.

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